Dra. Martha García.

La gordofobia es la discriminación, odio, rechazo y violencia ejercida a las personas simplemente por ser gordas.

A pesar de que cualquier persona que salga del estereotipo físico o cánones corporales normativos puede ser víctima, las mujeres somos las más oprimidas y discriminadas por este tipo de violencia, e incluso dentro de las mujeres no todas somos discriminadas del mismo modo.

De acuerdo con Naomi Wolf más allá de un marco de belleza, esta normatividad tiene que ver con la obediencia, debilidad corporal y mental que el patriarcado espera de nosotras.

La gordofobia al ser sistémica, se realiza en todos lados, todo el tiempo y es reproducida por toda la sociedad. Puede ser externa, la cuál es hacia las cuerpas gordas de otras mujeres; y/o interna, que es la fobia que tenemos nosotras por engordar o por ya estar gordas.

Desafortunadamente se realiza con normalidad y sin un cuestionamiento previo basándose en un supuesto sustento “científico” y utilizando a la “salud” como excusa. El tipo de cuerpa que tenemos está influenciada por cuestiones genéticas, hormonales, socioculturales, económicas, educativas, entre otras.

Sin embargo, a pesar de que cada vez existe más evidencia que indica que las decisiones individuales tienen poca repercusión en nuestra composición corporal, sigue existiendo un gran estigma y culpa centrada en nuestro mal “autocuidado” e incapacidad de tomar “buenas” decisiones; incluso utilizando calificativos negativos a ser gorda como el ser indisciplinada, tener poca inteligencia o carecer de perseverancia.

Todos estos sesgos y prejuicios crean barreras importantes en diferentes áreas de su vida, como en la educativa, laboral, en sus relaciones de amistad y afectivas, hasta en la atención en salud que se les brinda. Existe múltiples investigaciones sobre el trato diferencial, prejuicioso y discriminatorio por parte del personal de salud.

Un estudio realizado a médicos en Texas, encontraron que a medida que aumentaba el índice de masa corporal (IMC) de sus pacientes, los médicos tenían menos paciencia y comentaban que era una pérdida de tiempo atenderlos. Claramente estas actitudes no pasan desapercibidas, en diversos estudios realizados más del 50% de las mujeres gordas infieren haber sido violentadas por personal de salud debido a su peso en más de una ocasión, además de no recibir una atención integral sobre su problema de salud.

Esta clara gordofobia en el sistema de salud repercute no solo en la atención brindada sino en la propia búsqueda de atención médica, ya que se ha observado que acuden menos y se realizan menos pruebas de detección de cáncer, como el cáncer de mama, cervicouterino, tiroides, entre otros.

Durante el 2006 se estimó que la gordofobia había incrementado un 66% respecto a lo observado a finales de los 90’s. Esto es importante ya que no existen sanciones ni regulaciones entorno a este tipo de violencia, por lo que no podríamos pensar que este porcentaje haya disminuido.

Visibilizar que existen muchas tipas de cuerpas, no es idealizar o promover “la obesidad”, sino más bien luchar contra la discriminación que afecta el bienestar, calidad de vida y derechos fundamentales de todas las mujeres.

Es un tema del que todas deberíamos de reflexionar estemos o no dentro de los parámetros establecidos por el sistema.

Martha García.

Referencias:

Magdalena Piñeyro. (2020) Guía básica sobre gordofobia. Un paso más
hacia una vida libre de violencia.

  1. Andreyeva, T., Puhl, R. M., & Brownell, K. D. (2008). Changes in perceived
    weight discrimination among Americans, 1995-1996 through 2004-2006.
    Obesity (Silver Spring, Md.), 16(5), 1129–1134
  2. Hebl, M. R., & Xu, J. (2001). Weighing the care: physicians’ reactions to the
    size of a patient. International journal of obesity and related metabolic
    disorders : journal of the International Association for the Study of Obesity,
    25(8), 1246–1252.
  3. Energici, M. A., Acosta, E., Huaiquimilla, M., & Bórquez, F. (2016).
    Feminización de la gordura: Estudio cualitativo en Santiago de Chile.
    Revista de Psicología, 25(2), 1-17.