A lo largo de nuestros artículos, otras colectivas, grupos de activistas y sobre todo gracias al feminismo, hemos podido visibilizar un poco más las problemáticas a las que nos enfrentamos como mujeres día a día. Sin embargo, puede que algunos temas nos cueste más trabajo que otros poder identificarlos, en este caso, nombrar la infidelidad como un tipo de violencia.

La infidelidad no es solamente “violencia”, sino que en México está estipulada como violencia psicológica en Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007):

La violencia psicológica. Es cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio;”

No podemos recurrir a una definición exacta de la infidelidad, pero lo que si está claro es que conlleva a una violación del compromiso establecido por la pareja y ruptura de acuerdos básicos para dicha relación (como el de exclusividad).

Se considera un tipo de violencia ya que es un acto que daña directamente a la persona afectada emocional y mentalmente, generando depresión, ansiedad, ira, sentimientos de culpa, estrés, vergüenza, hipervigilancia, desconfianza en otras personas, entre muchas otras.

Algo que es importante mencionar aquí, es que la persona que comete una infidelidad lo realiza de manera consciente, es decir, lo hace con toda la intención de dañar y de lastimar a su pareja, no es accidental, lo cual nos lleva a que, con más razón, entre en la categoría de violencia psicológica.

Por lo tanto, las frases que hemos escuchado para justificar y normalizar esta acción con “no lo pensó bien”, “fue solo un impulso”, “estaba borracho”, “fue sin querer”, etc. solamente son un mito. Recordemos que la violencia se elige, ellos eligen ser violentos, ellos eligen lastimar, ellos deciden hacer daño.

Sabemos que mucho de este contenido puede ser difícil de leer, sobre todo de digerir, pero es muy importante que pongamos estos temas sobre la mesa y podamos politizarlos.

  1. Reunirte con amigas/colegas/compañeras: hablar con tu grupo cercano de mujeres sobre este acontecimiento hará que te sientas acompañada y arropada, aún más si alguna de ellas ha pasado por lo mismo. Recordemos que generar espacios para estos temas también es político, no estás sola.
  2. Reconoce lo que sientes y lo que viviste: este es un paso básico e importantísimo. La tristeza, el enojo, la ansiedad, el estrés, los celos, la irritabilidad; todo eso que sientes es válido, no es para menos, tus emociones y la experiencia por la que estás pasando debe ser reconocida y validada por ti, es completamente normal que te sientas así.
  3. Autocuidado: también un punto muy importante, no te descuides. Sabemos que es difícil mantenerse cuando tienes el corazón roto, pero aún con todo lo que sientes, debes comer, asearte, descansar, tener tiempos de ocio, despejarte, etc. Con mucho amor y amabilidad contigo misma lo puedes lograr.
  4. No es tu culpa: como mencionamos en el apartado anterior, recuerda que él eligió romper ese acuerdo de exclusividad, y que las razones por las que lo hizo no tienen nada que ver contigo. Lo más probable es que cuando le hagas saber que estás enterada de lo que pasó, querrá manipularte y echarte la culpa por sus acciones, pero no es real, no lo hizo porque “ya no querías tener relaciones sexuales”, porque “ya no le hacías caso”, porque “ya no estás guapa”, porque “ya no estás joven”… no lo escuches, escúchate a ti.
  5. Date tiempo para decidir lo que quieras hacer: ve paso a paso, estás pasando por mucho, no tienes que decidir en este momento si quieres terminar o continuar con la relación (entre muchas otras decisiones que podrías tomar de acuerdo a tu situación en particular). No hay prisa, sé paciente con tu proceso.
  6. Busca ayuda: si consideras que tu red de apoyo cercana no es muy sólida o no es suficiente, busca a una psicoterapeuta o especialista en el tema (psst… que tenga perspectiva feminista) que pueda acompañarte durante el proceso.

Es evidente que atravesar una infidelidad es muy complejo, genera mucho sufrimiento en la víctima desde lo emocional y lo cognitivo, por lo que es importante que puedas estar acompañada, muchas podemos escucharte.

Referencias
Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, (L. G. A. M. V. L. V.),
Reformada, Diario Oficial de la Federación, (D. O. F.), 01 de febrero de 2007, México.
https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGAMVLV.pdf

Acerca del autor

Valeria Rocha
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Psicóloga apasionada en temas sobre sexualidad y neuropsicología con perspectiva feminista. Busca poner su "granito de arena" promoviendo la salud mental y el bienestar emocional.

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