Por Ximena Millán.

Los megaproyectos o «grandes proyectos de desarrollo» representan procesos de inversión de capital público y/o privado, nacional o internacional, para la creación o la mejora de la infraestructura física de una región determinada, la transformación a largo plazo de las actividades productivas con los correspondientes cambios en el uso de la tierra y los derechos de propiedad sobre la misma, así como la explotación en gran escala de los recursos naturales. Los megaproyectos abarcan principalmente a los sectores minero, turístico, energético, de hidrocarburos, agroindustrial y de construcción de infraestructura carretera, entre otros.

En el 2019 habían 134 proyectos de minería, 70 petroleros, 50 hidroeléctricos, 35 eólicos y 15 de gasoductos en el territorio mexicano. De esos 304 proyectos, se registraron 879 “hechos” conflictivos de carácter ambiental, territorial y laboral.

Los intereses económicos que esconde el discurso del desarrollo.

Normalmente los megaproyectos son enmarcados como necesarios para que se puedan alcanzar metas de desarrollo sostenible como la pobreza y las desigualdades. El resultado de este discurso es que haya más incentivos para fomentar la creación y ejecución de megaproyectos en los que se ven envueltos diversos actores además del estado como agentes privados o inversionistas. la coyuntura es que como los inversionistas que son, muchas veces ciertos agentes anteponen los intereses económicos sobre los derechos de las comunidades afectadas para maximizar su utilidad.

A pesar de los beneficios que pueden traer ciertos megaproyectos, la realidad es que la creación de estos crean un desequilibrio de poder entre las personas que se ven afectadas negativamente por los megaproyectos y los defensores de estos, que los plantean como soluciones para el desarrollo. Este desequilibrio de poder está sin duda inclinado de manera negativa hacia los afectados, por lo cual, no es sorpresa que otra consecuencia de los megaproyectos sean conflictos sociales.

¿Los megaproyectos son malos?

No, los megaproyectos pueden contribuir a mejorar los medios de vida, sin embargo, existen repercusiones de los mismos y grupos vulnerables que suelen ser los afectados, en el caso de México la mayoría son pueblos indígenas que
dependen de ciertos recursos que generalmente son monopolizados o contaminados por los megaproyectos. El problema es el marco regulatorio deficiente que no vela por la seguridad de los derechos humanos.

Como sociedad civil tenemos la responsabilidad de estar informados para poder participar activamente en discusiones que le den visibilidad al problema. Así como no caer en los falsos discursos del progreso o el desarrollo que no contemplan a las víctimas.
“Para que México pueda transitar hacia un desarrollo verdaderamente sustentable que genere bienestar social, el Estado mexicano debe, en el terreno de lo jurídico e institucional, suscribir y ratificar el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales como una muestra de su compromiso internacional para promover y garantizar los derechos humanos en el país. Debe también, alinear y armonizar el marco legal y las políticas públicas del sector agropecuario, ambiental, agua y de pueblos indígenas-comunidades equiparables, bajo un enfoque de derechos humanos y el principio del Estado pluricultural. El Estado mexicano debe cumplir con la Recomendación emitida por el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre derechos humanos y empresas en la que pide fortalecer las capacidades jurídicas y materiales de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para vigilar la observancia de las normas ambientales en las actividades empresariales. En ese sentido, se requiere fortalecer con capacidades jurídicas, materiales y humanas a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a sus órganos desconcentrados y descentralizados.

Acerca del autor

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Ximena Millán

Estudiante de Ciencias Políticas. Mantengo la esperanza porque en el camino de lucha y aprendizaje encuentras a las mejores aliadas.

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